Turno de Noche
Sosiego, quietud, paz, tranquilidad, calma... Son exactamente las 04:03 de la mañana, montando el turno de noche... "gajes del oficio", ¿gajes? o ¿gages?, en fin... las cuentas estan cuadradas, la auditoria terminada y un perfecto orden y silencio invade la recepcion, solo roto por el motor del climatizador cercano. Estoy totalmente solo, nadie de mantenimiento, nadie de seguridad... 9 habitaciones ocupadas de un total de 200 unidades, esto parece mas bien un hotel fantasma como aquel otrora famoso "Hotel California" que The Eagles hizo tan famoso.
Me consolé antes fumandome un cigarrillo en la puerta de entrada al Hall y me topé con la mirada fija y desafiante de un gato macho que vendría de hacer de las suyas, se relamía satifecho los bigotes gracias a un putrefacto trozo de bocadillo que encontró debajo de la papelera que tenemos antes de pisar la entrada al edificio, justo al lado de la máquina de bebidas, zona la cual esta bajo techo y lo resguardaba del fuerte viento de levante y la lluvia que golpea incesante la cristalera que me rodea. Sus andares altivos y confiados me hacen sonreir y me reafirma en el amor que despierta en mi este bello animal. Esa ha sido hasta ahora mi única compañia... la página del as y del marca ya no sirven de pasatiempo, ni tan siquiera un cafe cargado y unas galletas alivian el hastío a estas horas de la madrugada, me dispongo a revisar mi correo y cerrar el pc... creo que alguien se aproxima por el largo pasillo que separa la recepcion de los ascensores, al menos oigo pasos...quizás sea mi imaginación que no me da tregua a sabiendas que estoy con todas las alarmas activadas ante el menor de los sonidos, mis oidos lo captan todo, al menos la situacion obliga, levanto la mirada y la clavo fija en el mostrador...
Es curioso...por un momento me veo reflejado en mi amigo el gato, los dos atentos, ojo avizor, con una leve pero constante intranquilidad... solos.
Me consolé antes fumandome un cigarrillo en la puerta de entrada al Hall y me topé con la mirada fija y desafiante de un gato macho que vendría de hacer de las suyas, se relamía satifecho los bigotes gracias a un putrefacto trozo de bocadillo que encontró debajo de la papelera que tenemos antes de pisar la entrada al edificio, justo al lado de la máquina de bebidas, zona la cual esta bajo techo y lo resguardaba del fuerte viento de levante y la lluvia que golpea incesante la cristalera que me rodea. Sus andares altivos y confiados me hacen sonreir y me reafirma en el amor que despierta en mi este bello animal. Esa ha sido hasta ahora mi única compañia... la página del as y del marca ya no sirven de pasatiempo, ni tan siquiera un cafe cargado y unas galletas alivian el hastío a estas horas de la madrugada, me dispongo a revisar mi correo y cerrar el pc... creo que alguien se aproxima por el largo pasillo que separa la recepcion de los ascensores, al menos oigo pasos...quizás sea mi imaginación que no me da tregua a sabiendas que estoy con todas las alarmas activadas ante el menor de los sonidos, mis oidos lo captan todo, al menos la situacion obliga, levanto la mirada y la clavo fija en el mostrador...
Es curioso...por un momento me veo reflejado en mi amigo el gato, los dos atentos, ojo avizor, con una leve pero constante intranquilidad... solos.



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